Dieta del pomelo: la peligrosa moda que nació en Hollywood hace cien años

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Jose Miguel Soriano del Castillo, Universitat de València and Mª Inmaculada Zarzo Llobell, Universitat de València

A principios del siglo XX surgió en EE UU la llamada “dieta del pomelo” o “dieta de Hollywood de los 18 días”. Fue entonces cuando arraigó la creencia de que una alimentación basada en esta fruta –tomada cruda, en zumo o incluso en forma de extracto en cápsulas– podía producir pérdidas de peso de hasta 10 kilos en dos semanas. Y aún perdura en nuestros días.

Recientemente, los pormenores de esta dieta fueron estudiados por nuestro grupo de investigación, lo que nos ha permitido responder a varias preguntas. Entre ellas, cuál fue su origen, que se sitúa principalmente en los estados de Texas, Ohio, Florida y California, fomentada por las industrias alimentaria y cinematográfica.

La producción de la fruta bautizada como cítrico del paraíso comenzó originalmente en Tampa (Florida) en 1823. En 1920, los cultivadores consiguieron obtener un pomelo de pulpa rosada, lo que disparó su producción: de existir alrededor de casi un millón y medio de árboles frutales en 1910 se pasó a casi nueve millones en 1930.

El cine lanza al pomelo al estrellato

Este aumento en la producción animó a la industria cinematográfica a darle un papel. En 1921, una revista para aficionados al cine, Picturegoer, promovió su consumo calificándola de fruta de las estrellas. De hecho, la actriz Ethel Barrymore, tía abuela de Drew Barrymore, fue la responsable de ponerla de moda.

Anuncio de la dieta de los 18 días en el hotel Paso del Norte (Texas) en 1929.

En los años 20, el hotel Paso del Norte, en El Paso (Texas), y el salón de té LaSalle & Koch, en Toledo (Ohio), ofrecían la dieta de la célebre estrella. Aparte de pomelo, incluía tomate, huevos y lechuga. De hecho, Ethel era asidua de ese salón de té, además de consumir la fruta en la casa de la actriz y decoradora Elsie de Wolfe. Aquí la tomaba a través del cóctel creado por la propia De Wolfe, el Pink Lady, que llevaba zumo de pomelo, ginebra y Cointreau.

Es interesante indicar que entre los bulos surgidos en la época circuló que Ethel habría pagado 500 dólares a los hermanos William James y Charles Horace Mayo –fundadores de la Clínica Mayo– para que diseñaran un tratamiento especial para ella. En su día, la entidad negó rotundamente cualquier asociación con esta dieta.

En los años 30, el cítrico del paraíso tomó protagonismo en la película Duro de pelar (1933), donde el actor James Cagney daba vida a un publicista que consigue disparar su precio al asociarlo con el régimen de adelgazamiento de Hollywood. Algo tendría Cagney con esta fruta: dos años antes, se la lanzó a la cara de la actriz Mae Clarke en El enemigo público.

Tráiler de Duro de pelar, 1933. Warner Archive.

Los resultados de nuestro estudio indican que tanto la industria alimentaria como la cinematográfica tenían intereses comerciales en el consumo del pomelo. La promoción, intencional o no, de Ethel Barrymore se explica por la credibilidad que otorgaba personalizarlo través de un personaje famoso. Esto se refleja en otras dietas para perder peso como la del Dr. Shelton, Atkins, Montignac o Dukan, que aparecieron en décadas posteriores.

Reportaje de la dieta de los 18 días en la revista Motion Picture (1929).

¿Qué fundamentos nutricionales tiene esta dieta?

Nuestro grupo ha podido catalogar tres referencias sobre la dieta del pomelo, de 1925, 1929 y 2008. Esta última, tal y como demostramos, esta mal transcrita y la descartamos. Entre ellas hay variaciones, aunque todas comparten el consumo de la fruta o su zumo. Tras la evaluación, hemos observado que se trata de una alimentación con muy pocas calorías (por debajo de las 610 kcal/día) y cetogénica (baja en hidratos de carbono y proteínas). Es decir, resulta peligrosa para la salud, de acuerdo a la nueva clasificación establecida por nuestro grupo.

Otra cuestión es si la fruta se puede utilizar en los tratamientos de adelgazamiento. Como señalamos en nuestro trabajo, una revisión de varios estudios publicado en 2017 no aporta resultados significativos en lo que se refiere a la reducción del peso corporal.

Si atendemos a artículos específicos (que no sean revisiones), hemos detectado tres que valoraban los efectos de su ingesta. En el primero se examinó cómo íncidía el consumo diario, durante seis semanas, de casi dos pomelos Rio Red. Pero esta variedad se introdujo en 1984 y no es, por tanto, la misma utilizada en la dieta original.

Las conclusiones de las otras dos investigaciones tampoco se pueden extrapolar debido a que se efectúan a lo largo de 12 semanas, frente a los 18 días de la dieta de Hollywood.

No somos partidarios de realizar un estudio basado en el régimen de la década de 1920 para verificar si es efectivo o no, ya que, como señalamos antes, es una dieta hipocalórica y peligrosa.

Incluso podría originar interacciones nocivas con ciertos fármacos, puesto que el pomelo inhibe a la isoenzima del citocromo P450 (CYP3A4), responsable del metabolismo de varios medicamentos. Esto incrementaría las concentraciones plasmáticas del fármaco y, por consiguiente, su capacidad de ser absorbido, que puede aumentar hasta cinco veces.

Por todo ello, si necesita adelgazar no confíe en dietas sin aval científico y acuda al dietista-nutricionista, que le ayudará a realizar un tratamiento de pérdida de peso adecuado a sus necesidades y aumentará su calidad de vida.The Conversation

Jose Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València and Mª Inmaculada Zarzo Llobell, Estudiante de Doctorado en Medicina, Universitat de València

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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