El CEC afirma que las organizaciones empresariales deben centrarse en mejorar las relaciones humanas

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Es frecuente que muchos lugares de trabajo estén dirigidos a través del miedo, donde la comunicación entre las personas y el interés por las mismas es prácticamente inexistente. Este tipo de gestión empresarial es perjudicial no solo para los empleados, sino también para la propia empresa. Las organizaciones eficientes tienen el secreto: una comunicación de calidad entre todos sus miembros

El Centro de Estudios del Coaching (CEC), la escuela de formación en coaching, liderazgo y consultoría de empresas, lanza una serie de indicaciones para mejorar la comunicación en el trabajo y potenciar con ello las relaciones laborales y humanas. Se trata de pautas sencillas que también se pueden trasladar a otros ámbitos y que se basan en la filosofía de la comunicación no violenta, así como en los principios de la sabiduría tolteca, cultura mesoamericana que vivió su apogeo entre el 600 y el 1200 d.C.

La comunicación es vital en todos los aspectos de la vida. Y de la calidad de esa comunicación depende la salud de las relaciones humanas, organizacionales o laborales. Cuando la comunicación es precaria o está condicionada por el miedo, se genera tensión y falta de confianza. Para los expertos en RRHH, se trata del resorte que hay que tocar para que se produzca el cambio. Según María González Romero, colaboradora del Centro de Estudios del Coaching (CEC) y Experta en Comunicación no Violenta, “las palabras que decimos, a nosotros mismos y a los demás, crean la realidad que habitamos. Por ello, hacer un poco de introspección y aplicar la máxima de los Toltecas: sé impecable con tus palabras promueve una comunicación más alineada con tus valores y en consecuencia más auténtica”.

La clave para lograr comunicar de una manera más completa está en saber identificar las necesidades de cada persona. Gracias a la observación de esas necesidades, la persona puede entender qué le activa, qué le mueve o le hace estar o comportarse de una forma u otra. Esto es la esencia de la denominada Comunicación No Violenta (CNV), un proceso de comunicación creado por Marshall Rosenberg en los años sesenta, y que la experta del CEC defiende como un modo de vida trasladable a todo tipo de situaciones o entornos complicados, como ámbitos de trabajo con dificultades y problemas entre sus miembros.

Cuatro pasos facilitan este proceso de comunicación que produce un gran cambio en la vida de las empresas: describir los hechos sin añadir opinión, decir cómo se siente cada uno con lo que ha pasado o se ha dicho, exponer lo que se necesite y realizar una petición al respecto de manera cuidadosa en relación a los demás.

Según Miriam Ortiz de Zárate, Socia Directora del Centro de Estudios del Coaching (CEC), “Gracias a este modelo, se consigue un nivel de autoconocimiento profundo de los implicados y al mismo tiempo una disposición para entender a las personas”. La vulnerabilidad aparece en este proceso como un concepto valioso, y mostrarla refuerza a las personas, empleados y mandos directivos, porque aporta otra visión y facilita el cambio en la reacción de los demás.

Numerosos ejemplos recientes demuestran que las empresas más innovadoras y eficientes son las que promueven el bienestar en sus organizaciones. Un bienestar que se consigue empezando por la modificación de los hábitos de comunicación, a través de múltiples canales, dinámicas y ocasiones para que todos sus miembros puedan interrelacionarse. Un nuevo modelo de gestión empresarial y humana en el que se tiene en cuenta a todos, hay un propósito claro compartido, y la autoridad se basa en la confianza y no en el miedo. Gracias a ese cambio, las personas ganan autonomía emocional, aprenden a satisfacer sus propias necesidades sin depender de lo que llega del exterior, y sin que les arrastre emocionalmente lo del otro, contribuyendo así a la mejora del ambiente laboral.

Fuente Comunicae

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