Con el arranque del curso, llega la movilidad estudiantil y los cambios de casa. Estas nuevas residencias pueden contener habitantes inesperados, como cucarachas, hormigas, chinches y otras plagas indeseadas. En las primeras semanas de estancia, es importante revisar el estado del inmueble y detectar las señales antes de que se conviertan en un problema mayor. Rentokil identifica los principales indicios que pueden alertar de la presencia de cucarachas, chinches, hormigas o roedores en estas viviendas
Con el inicio del curso universitario, cerca de 494.000 estudiantes se trasladan a otra ciudad para continuar sus estudios. Muchos de ellos se instalan en pisos compartidos, residencias o colegios mayores con alta rotación de residentes, un factor que puede favorecer la aparición de plagas. Por ello, los expertos recomiendan aprovechar las primeras semanas para revisar el estado de la vivienda y detectar cualquier indicio de infestación.
Cucarachas, hormigas, roedores o chinches pueden encontrar en los pisos compartidos condiciones favorables para establecerse, especialmente cuando existen zonas de difícil acceso, restos de alimentos, humedad o una elevada rotación de personas. A estas plagas se suman otras que pueden pasar más desapercibidas, como las termitas y la carcoma, especialmente en viviendas antiguas que conservan elementos de madera.
En muchos casos, las primeras señales de una infestación pasan desapercibidas hasta que la presencia de la plaga es evidente. Por ello, Rentokil recomienda revisar la vivienda durante los primeros días, prestando especial atención a aquellos espacios que normalmente quedan ocultos.
Pequeñas señales que pueden indicar un problema
Una de las primeras pistas puede encontrarse en la cocina. Pequeños excrementos, restos de alimentos roídos, manchas u olores extraños pueden indicar la presencia de cucarachas o roedores. También conviene revisar armarios, electrodomésticos y zonas próximas a tuberías.
En el caso de las chinches de cama, pequeñas manchas de sangre en las sábanas, puntos oscuros en colchones y somieres, restos de muda o picaduras pueden alertar de su presencia. Por su parte, la aparición recurrente de hormigas, especialmente alrededor de la cocina, despensa o ventanas, puede indicar un punto de entrada o un nido cercano.
También es importante prestar atención a los elementos de madera. Pequeños orificios, acumulaciones de serrín o polvo, grietas o zonas con un tacto más frágil pueden ser indicios de carcoma. En el caso de las termitas, la aparición de restos similares al serrín o de túneles de barro puede alertar de su actividad.
«Cuando llegamos a una vivienda nueva tendemos a fijarnos en aspectos como la limpieza o el estado de los muebles, pero no siempre prestamos atención a pequeñas señales que pueden indicar la presencia de una plaga. Detectarlas en los primeros momentos permite actuar antes de que el problema se extienda», explica Luis Calderón, director técnico de Rentokil.
Una revisión diaria, recomendable
La compañía recomienda realizar revisiones diarias antes de guardar alimentos, cambios y lavado de ropa o pertenencias. En la cocina, es aconsejable comprobar armarios, cajones, electrodomésticos y zonas próximas a tuberías; mientras que en los dormitorios conviene revisar con los cambios de lencería, los colchones, somieres, cabeceros y otros posibles escondites.
En viviendas antiguas, también es recomendable revisar vigas, marcos, puertas, suelos o mobiliario de madera en busca de señales compatibles con la presencia de termitas o carcoma.
Además, mantener los alimentos correctamente cerrados, evitar la acumulación de basura y comprobar ventanas, puertas y otros puntos de acceso puede ayudar a reducir las condiciones favorables para la aparición de plagas.
En los pisos compartidos, la colaboración entre todos los estudiantes resulta fundamental. Una plaga detectada en una habitación, cocina o zona común puede acabar afectando al resto de la vivienda, por lo que comunicar rápidamente cualquier indicio permite actuar con mayor rapidez.
¿Qué hacer si aparecen señales?
Ante la aparición de una plaga, los trucos caseros de internet no funcionan. Rentokil recomienda no esperar a que aumente el número de ejemplares para actuar, ya que el uso indiscriminado de insecticidas puede no solucionar el origen del problema y dificultar posteriormente su identificación y tratamiento.
Cuando existen evidencias de una infestación, la intervención de profesionales permite identificar la especie, localizar su origen y establecer el tratamiento más adecuado en función de la plaga y las características del inmueble.
En el caso de las termitas y carcomas, Rentokil cuenta con soluciones específicas como SentriTech, un sistema basado en estaciones de cebo que aprovecha el comportamiento social de las termitas para actuar sobre la colonia.
Con el comienzo del curso, revisar la vivienda antes de instalarse, conocer las señales de alerta y comunicar cualquier indicio desde el primer momento son tres pasos sencillos que pueden ayudar a evitar que una pequeña presencia de insectos o roedores termine convirtiéndose en un problema mayor.
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