Isla Rapa Nui o Isla de Pascua (II)

Aventura en la Isla de Pascua

En serio, tengo tanto qué contar de la Isla Rapa Nui o Isla de Pascua. Pero antes de comenzar a desgranar mi aventura os diré que el viaje lo realicé sola en mayo de 2010 y duró tres días.

Nota a tener en consideración: la isla ha sufrido cambios y ciertas zonas, que antes eran abiertas y libres, ahora están acotadas.

 

Nada más aterrizar y registrarme en el hotel dejé el escaso equipaje que llevaba (una mochila) en la habitación y me puse en marcha.

Como siempre que viajo mi intención era hacer muchas fotos; también hacer filmaciones. Para ello llevé mi cámara de fotos y otra para grabar. Sin embargo desistí, primero porque el día de llegada perdí la cámara (eso sí, por fortuna la encontré) y segundo porque me resultaba incomodísimo estar haciendo ambas cosas a la vez. Y no podía disfrutar de las panorámicas.

Por lo expuesto, decidí aparcar la cámara de filmar y me centré en hacer fotografías.

Como los hoteles de la isla estaban en Hanga Roa (ciudad y capital) estuve dando un paseo por las afueras.

Lo primero que vi fue el atípico camposanto católico y siete moais.

De los cuatro cementerios que hubo en la isla solo queda este. Inaugurado en 1951 se localiza al oeste de la costa, junto al océano, en una enseñada pequeñita cuyo nombre es Hanga Moana Verovero. Es muy llamativo por el colorido que tiene y lo cuidado que está.

Antes de continuar con la andadura te aviso de la prohibición que hay de tocar a los moais. No hay escusas. Si los amas, respétalos. Porque si todas las personas que los visitan los tocaran, el resultado final sería desastroso.

Matizar que la palabra MOAI es incompleta. En verdad el nombre de estas estatuas es Moai Aringa Ora (Rostro Vivo de los Ancentros).

TAHAI O AHU TAHAI – SECTOR CEREMONIAL DEL PARQUE NACIONAL DE RAPA NUI

Ahu Tahai, traducido del pascuence, significa Plataforma ceremonial donde se esconde el sol.

En efecto la designación es muy acertada ya que desde aquí se contemplan unas bellísimas puestas de sol ocultándose en el horizonte.

Este es el primer sector que visité. Es rico en arqueología y se divide en tres Ahu.

Nota: en mayo de 2010 esta zona estaba abierta.

 

Las plataformas son:

-Ahu Vai Uri (Agua Oscura o Agua Verde) ubicado a la izquierda se alzan cinco moais. En esta plataforma hay un hueco donde se emplazaría un sexto moai.

-Ahu Tahai, en el centro y solitario.

-Ahu Ko Te Riku, el único moai de la isla que conserva sus ojos.

Los ojos en estas esculturas eran de vital importancia. La órbita se fabricaba con coral blanco y las pupilas con obsidiana (vidrio volcánico). Cuando al moai se le incrustaban los ojos en las cuencas se creía que cobraba vida y podía proyectar mana (poder espiritual) para proteger al poblado.

Encima de la cabeza lleva un pukao o hau hiti rau (moño o tocado). El pukao es un cilindro de piedra rojiza que imita al peinado que se hacían los rapa nui. Ellos tenían una larga melena negra, la cual teñían de color rojo y se recogían en forma de moño.

Este impresionante moai está restaurado.

En medio de los moais hay otros tumbados, protegidos con vallado de madera.

A la derecha del complejo arquitectónico y ceremonial el letrero Hanga Kioe (o Kio´e, Bahía del Ratón) da ocasión a ver más moais.

Como bien verás la isla está llena de letreros informativos.

Una vez que recorrí el sector de Tahai me dirigí hacia Hanga Roa. Por el camino -bordeando la costa- me topé con más moais y con unos preciosos petroglifos. Y ya en la ciudad me paré frente al pedestal que sostiene al moai de la plaza Hotumatua.

Homatua es el nombre del primer ariki (rey) de la isla. De él hay una leyenda interesante de leer.

Dejando la costa me adentré al interior para explorar otras áreas.

RANO KAU Y ORONGO

Personalmente opté por ascender a pie hasta el volcán de Rano Kau. Tardé en llegar unas horas pero mereció la pena.

En la cima se halla el yacimiento arqueológico de Orongo.

Orongo (El Llamado) es un sector del Parque Nacional de Rapa Nui.

No quisiera seguir la redacción sin antes agradecer la amabilidad y simpatía con la que me trataron los operarios de Orongo.

A falta de unos cuarenta minutos para la hora del cierre, un trabajador se ofreció a acompañarme, no sin antes fotografiarme en el mirador, con el cráter de Rano Kau al fondo.

Ojo, no hay vallas de protección (al menos en aquella época no había).

Para no dilatar más el tiempo en la visita me dejaron entrar sin abonar el ticket. Comenté que acababa de llegar a la isla y que mi intención -entre otras- era ir al día siguiente a la cantera de Rano Raraku. Entonces me informaron que Orongo es un sector del parque y que ya mañana, cuando estuviera en el acceso de la cantera, podría adquirir el boleto puesto que solo había que comprar uno para acceder a todos los sectores.

El muchacho que hizo de guía estuvo dándome explicaciones de lo que fuimos viendo.

Dejo datos interesantes:

Orongo es una aldea ceremonial construida para rendir culto al dios Make – Make. Solo se usaba unas pocas semanas al iniciar la primavera y para celebrar el ritual Tangata manu (Hombre pájaro).

La tribu vivió en unos edificios o cuevas de piedra laja que están hundidas en la tierra.

La aldea cuenta con un centenar de petroglifos y en una de las ancestrales casitas resaltaba el moai Hoa Haka Nanala, quien tiene grabados en su espalda petroglifos relacionados con el Tangata manu. En 1868 fue sustraído. Hoy en día se expone en el Museo Británico de Historia Natural de Londres bajo el nombre de Hoa Hakananai´a (El amigo robado).

La visita finaliza al llegar al extremo de Orongo. Desde allí se divisan tres islotes deshabitados: Motu Iti (Isla Pequeña), Motu Ka Kao (Isla Estirada o Alargada), Motu Nui (Isla Grande).

Motu en pascuence significa islote.

Tras hacer el recorrido a la inversa, y a falta de una hora para que las luces crepusculares se ahogaran en la oscuridad, la vuelta la haría en transporte acompañada de los operarios de Orongo pues me ofrecieron bajar con ellos.

Por la tarde estuve conversando con un chico que hacía tallas en madera. Además de enseñarme su taller artesanal me contó la inquietud que tenía de mostrar su obra en España.

De noche cerrada, poco antes de acostarme, salí a contemplar la luna.

Y así terminó aquella primera jornada en la isla de Pascua.

Al día siguiente, muy temprano y antes de desayunar, fui a caminar por Tahai.

Para esta segunda jornada había contratado una excursión alrededor de la isla. Y como quería aprovechar al máximo la estancia fui hacia el este en busca del amanecer.

A la hora concertada el autobús -puntual cual reloj inglés- me recogió en la puerta del hotel.

Un consejo: no olvides llevar crema solar, toalla y traje de baño.

TOUR POR LA ISLA

Nos dirigimos por carretera hacia el sur de la isla de Pascua.

Primera y segunda parada: AHU URA URANGA TE MAHINA Y AKAHANGA

En este yacimiento pudimos ver unos colosales moais tumbados -unos boca arriba, otros boca abajo- y algunos pukaos.

Nota: en mayo de 2010 la plataforma de Akahanga no estaba restaurada.

La guía nos explicó que los moais podrían haber sido construidos para ciertas ceremonias y/o rituales. También parecían tener una función defensiva ya que estaban puestos al borde de la costa, dando la espalda al océano, con intención de proteger la isla. Debido a las dimensiones con las que fueron tallados otra de las claras intenciones que tuvieron es la de ser visibles desde el mar.

Antaño en la isla había cientos de aldeas y tribus. Entre ellas -como no podría ser de otro modo por ser inherente al ser humano- había conflictos y disputas. Como todas las aldeas tenían su propio moai, la manera de constatar que habían ganado la guerra era derribando al de la tribu enemiga.

En Akahanga, a la derecha y frente al océano, me adentré en una cueva llamada Ana Akahanga que tenía el suelo cubierto por hojas secas. La guía nos dijo que esta cueva es lo que queda de una antigua aldea y que los isleños que se dedicaban a la pesca pernoctan en ella.

LA TUMBA DEL PRIMER ARIKI Y LOS HERMANOS UNIDOS POR EL SOL

Según la tradición oral de los rapa nui aquí podría estar enterrado Homatua (Hotu Matu´a). El motivo por el cual se pudo elegir este lugar para enterrar al rey fue por ser el punto central que separa, a partes iguales, ambos lados de la isla.  Para el soberano era clave ya que generaba abundantes cosechas y alimentos provenientes del mar.

En Ahu Te Peu -extremo opuesto a Akahanga- está enterrada Ava Rei Pua, que era la hermana del rey.

En unas investigaciones efectuadas recientemente se ha averiguado que desde estos lugares, donde descansan los cuerpos de los hermanos de sangre real,  parte un eje que establece la aurora del solsticio de verano y el ocaso del solsticio de invierno. De ser cierto que la tumba de Homatua se halla en el yacimiento de Akahanga los dos puntos adquieren un simbolismo que está directamente relacionado con el ciclo anual del astro rey.

Tercera parada: AHU TONGARIKI – SECTOR DEL PARQUE NACIONAL DE RAPA NUI

Al sureste de la isla encuentra la plataforma ceremonial más grande, integrada por quince moais. La estructura megalítica está restaurada y es la más importante de la Polinesia.

En octubre de 1992 el Gobierno de la República de Chile y el Comité de Restauración de Moai de Japón, de mutuo acuerdo, firmaron un convenio para trabajar a fin de restaurar la plataforma y sus estatuas.

Desde este sector se tiene una bella vista del océano y se observa el volcán Poike, donde en la cima y a su derecha, hay un bosquecito de eucaliptos.

La península recibe el mismo nombre y en ella aconteció la batalla entre Los Orejas Largas y Los Orejas Cortas.

Desde aquí apreciamos una de las caras de Rano Raraku y los islotes Motu Maratiri y Motu Tautari.

En el suelo pude ver unos cuantos pukaos alineados y moais quebrados tumbados boca arriba, sin vallado.

En el sector hay otro moai. Está separado del resto y la guía nos contó que es conocido como “el moai viajero” por haber sido trasladado a Japón para ser expuesto.

LOS MOVIMIENTOS SÍSMICOS QUE SACUDIERON LA REPÚBLICA DE CHILE

Entre los días 21 y 22 de mayo de 1960 el país se vio azotado por tres terremotos, que a su vez, dieron paso a una sucesión de sacudidas. Uno de los movimientos

fracturó la región chilena de Temuco. La magnitud del terremoto fue de 9,5 grados.

A posteriori -previo estudio tecnológico- se constató que la totalidad de movimientos que sacudieron al país fueron treinta y siete.

Los movimientos sísmicos originaron tres olas gigantescas. Una alcanzó la isla de Pascua. El tsunami devastó la zona de Ahu Tongariki.

Estos movimientos sísmicos han sido los más grandes que ha vivido el planeta Tierra.

Cuarta parada: RANO RARAKU – LA CANTERA DE MOAIS

Tras comprar el ticket en la taquilla emprendería la aventura.

Rano Raraku es un importantísimo sector del Parque Nacional de Rapa Nui. Es imprescindible ir a la isla de Pascua y visitar esta cantera.

En la cantera hay unos cuatrocientos moais hechos con toba, un piedra caliza, ligera y muy porosa. Posiblemente la impresión que vas a llevarte al verlos es que parecen haber sido abandonados ¿Qué pudo ocurrir?

Pasear por el caminito y verte rodeado, a doquier, por estas singulares esculturas es lo más parecido a estar en otra dimensión.

En el primer tramo la ladera queda a la izquierda. Del verdor asoman moais frontales semienterrados; y al lado derecho también. Algunos están inclinados hacia delante, otros hacia atrás; otros pocos están ladeados y tumbados. Lo que más vas a ver son cabezas ya que los cuerpos quedaron ocultos bajo tierra.

Una de las explicaciones que daría la guía al grupo es que los moais fueron esculpidos por los rapa nui directamente en la piedra, demostrando con ello su habilidad puesto que mientras uno tallaba la silueta derecha, otro hacía lo propio en la izquierda de forma perfecta y simétrica.

En la pared izquierda de la cantera asoman estatuas a medio terminar.

Entre estos moais hay uno que es diferente: se llama Tuku Turi (en algunos escritos aparece como Tukuturi).

Como casi todo lo que rodea a la isla de Pascua este moai no deja de ser otro misterio. Porque mientras que todos están erguidos Tuku Turi está arrodillado.

En pascuence la palabra Tuku hace referencia a la postura de arrodillarse. La otra palabra (Turi) parece tener algo que ver con Rui, una tradición festiva de los rapa nui en la que los que formaban parte del coro se arrodillaban para cantar.

Tuku Turi fue descubierto en la expedición de Thor Heyerdahl (noviembre 1955 – abril 1956). Y aunque al principio se pensó que se trataba de una mujer, tanto su forma corporal como la barba que presenta, dio al traste con la idea.

Dos curiosidades a añadir es que este moai -aun hallándose en Rano Raraku- no es de toba sino de escoria roja, que es la roca que se extraía de Puna Pau, otra de las canteras de la isla. La otra curiosidad es su tamaño, mucho más pequeño que los otros.

Desde donde está anclado Tuku Turi hay una preciosa panorámica del océano Pacífico, de Ahu Tongariki y de Motu Tauriti.

Girando a la izquierda fuimos al interior del cráter de Rano Raraku donde vimos una laguna. La boca del volcán se viste con tonos azules, terrosos y verdes. Mirando en rededor se ven moais en la misma posición que los de fuera (frontales, dando la espalda a la ladera).

Concluida la visita fue el momento idóneo para comer en un merendero, al aire libre, cercano al sector.

Quinta parada: AHU TE PITO KURA (HANGA HO´ONU – BAHÍA LA PEROUSSE) – TE PITO O TE HENUA

Al noreste se sitúa el yacimiento arqueológico Te Pito Kura (El Ombligo de la Luz).

En la plataforma yace -boca abajo y fracturado por la mitad- Paro, su único moai.

La peculiaridad de este moai -del que se cree que fue el último derribado- son sus dimensiones, casi diez metros de altura.

Frente a la cabeza está su pukao.

De todos los moais que fueron transportados -desde la cantera de Rano Raraku- este es el más grande y el único que pudo ser erigido en un ahu.

La guía comentó que Paro fue hecho a petición de una mujer que, al enviudar, lo mandó construir como recordatorio del difunto.

Como ya apunté en la primera parte de este artículo uno de los grandes interrogantes de Pascua es: ¿cómo fueron trasladados los moais por la isla?

¿Emplearon tablones de madera? Pero cómo, apenas había arbolado.

Y yo me pregunto: ¿cómo pudieron trasladar a este colosal moai?

Por ahora, el enigma persiste.

Te Pito o Te Henua es una piedra redonda bordeada por cuatro más de menor tamaño. Te Pito o Te Henua simboliza para los lugareños El Ombligo del Mundo.

En pascuence la palabra Pito significa centro, obligo y útero, y la palabra Henua significa territorio, tierra y universo.

La piedra es magnética.

Comprueba su energía poniéndote de cuchillas y colocando las palmas de tus manos sobre ella.

Sexta parada: ANAKENA – SECTOR DEL PARQUE RAPA NUI

Sita en al noreste, Anakena es una exótica playa de arena blanca y aguas color azul turquesa adornada con palmeras.

Yendo al interior, y a unos 150 metros de la orilla, se halla la plataforma ceremonial Ahu Nau Nau o Ahu Ature Hoa, en la que se erigen siete moais.

Según la tradición oral en Anakena dio inicio la cultura e historia de la isla de Pascua y podría estar enterrada Vakai, esposa de Hotu Matu´a.

En la parte posterior del muro de la plataforma, e incrustados en él, se aprecia el rostro de un moai y un petroglifo mitológico. Y escrutando en profundidad el muro y las espaldas de las estatuas descubrirás más detalles.

La plataforma de Anakena está muy bien conservada. Porque las primeras restauraciones llevadas a cabo en la islas fueron en esta región.

En las inmediaciones pueden verse moais derribados, tumbados boca abajo.

En un montículo de la playa se eleva la pequeña plataforma Ahu Ature Huki y su moai. Igual que sucede con Tuku Turi este moai es distinto. Ature Huki es bajito y gordito.

No cabe duda que el sector es el más distinguido, no solo por lo que representa, sino por el hermoso entorno natural en el que se ubica.

Añadir que en Anakena se encontró un ojo que está expuesto en el Museo Antropológico Sebastian Englert de la isla.

DISFRUTE Y RELAX

Todo en Anakena es hermoso; pero ahora toca disfrutar de su playa. Pasea por su blanquecina arena coralina, sumérgete en el agua del Pacífico y toma el sol.

Si quieres llevarte un souvenir te recuerdo que al salir de la playa hay puestos con artesanía.

De nuevas en el autobús regresamos a la ciudad… Pero todavía quedaban cosas pendientes.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

(Artículo viajero escrito en el mes de noviembre de 2018).

 

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