Los 6 daños psicológicos y emocionales más comunes tras un robo, según Tecnicom

/COMUNICAE/

Al margen de las pérdidas materiales y económicas, los robos y asaltos a hogares y comercios provocan en sus víctimas un efecto psicológico difícil de reparar

Según el Ministerio del Interior de España, en 2017 la Comunidad Valenciana se produjeron más de 50 robos diariamente en viviendas. A esta comunidad autónoma le siguen otras como la Región de Murcia, Castilla-La Mancha y Cataluña.

Una cifra muy elevada que ha incrementado la instalación de sistemas de protección más seguros y no inhibibles por los ladrones, como las alarmas cableadas. Y es que además de lamentar las consecuencias económicas de las pérdidas tras un asalto a una vivienda o un negocio, se deben de tener muy en cuenta las secuelas emocionales.

“La Comunidad Valenciana recibió más de 50 robos diarios en 2017”

En este sentido, los sistemas de alarmas de seguridad, además de proteger las propiedades privadas tanto en forma de vivienda como de tienda, tienen el fin de asegurar algo mucho más importante, las vidas de las personas que habitan una casa o tienen actividad en un puesto de trabajo, así como prevenir de daños psicológicos traumáticos resultado de un robo.

Tecnicom, empresa experta en sistemas de seguridad no inhibibles como las alarmas cableadas, cuenta con una amplia experiencia con clientes que recurren a sus productos tras haber sufrido un asalto tanto contando como no teniendo una alarma.

Los daños psicológicos y emocionales más comunes tras un robo
Inseguridad

Después de vivir un asalto en el hogar es muy habitual tener una sensación constante de inseguridad. Alguien ha sido capaz de sobrepasar los límites establecidos por el propietario y este tiene un sentimiento de fragilidad en su propia casa, un espacio que se presupone seguro antes de esta desagradable vivencia.

Miedo
El miedo está relacionado con la inseguridad y sin lugar a dudas es un factor agravante de esta sensación. Sentir angustia a estar en casa y recordar el mal trago experimentado en el momento del asalto genera sentimientos de recelo y temor ante una repetición de lo sucedido.

Pánico
Cualquier sonido o anomalía en la vivienda hace que salten todas las alarmas. Después de no contar con un sistema de seguridad o que este haya sido superado por los asaltantes, el pánico se convierte en una reacción muy relacionada con el miedo contraído.

Ansiedad
Malestar general, ataques de ansiedad y estrés continuado son otros efectos secundarios de un robo. Revivir el suceso, recordarlo en el lugar en el que ocurrió, provoca una alteración del pulso y temblores.

Depresión
Tras cualquier asalto es lógico experimentar un malestar general y una sensación extraña de apatía hacia todo. Dejar de tener ganas de hacer lo que antes era usual, perder la ilusión por cosas que antes motivaban y sumirse en una constante tristeza, son otras de las sensaciones de cualquier víctimas de robos en viviendas o comercios.

Insomnio
Después de que los ladrones entren a una casa, es corriente que el descanso nocturno se altere. Estar alerta ante cualquier ruido al sentir inseguridad y recordar constantemente lo acontecido. Problemas para conciliar el sueño que repercuten en la vida diaria tanto en en forma de falta de energía como de un incremento de la irritabilidad.

Tecnicom, especialistas en sistemas de seguridad, recomienda apostar por las alarmas cableadas. Dispositivos no inhibibles que te asegurará una protección del hogar o negocio y de las vidas de las personas que allí se encuentren.

Fuente Comunicae

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