Vallibona, el pueblo castellonés con la misma forma del mapa de España

VALLIBONA, EL PUEBLO CASTELLONÉS CON LA MISMA FORMA QUE EL MAPA DE ESPAÑA

En mayo de 2021 mi marido y yo hicimos un viaje por España de diez días. Visitamos distintos puntos de Valencia, Cataluña y Aragón.

El lunes, 17 de mayo de 2021, Carlos y yo nos dejamos caer en Vallibona.

La zona es perfecta para los amantes de las vistas panorámicas, la naturaleza y el senderismo.

El día anterior habíamos visitado Morella, una preciosidad. Por algo es uno de los pueblos más bonitos de España. También estuvimos en Xiva de Morella (Chiva de Morella), localidad perteneciente a Morella, donde nos quedamos a dormir dos noches.

Distancias:

-Chiva de Morella – Morella: 8 kilómetros.

-Morella – Vallibona: 28 kilómetros.

Antes de continuar… Agüita con las carreteras… ¡Será por curvas, xe!

VALLIBONA

Vallibona es un municipio español de la Comunidad Valenciana -provincia de Castellón- en la comarca de Los Puertos de Morella. Se ubica entre las sierras del Turmell y de la Creu y forma parte del Parque Natural de la Tinença de Benifassà.

Por cierto, ahora se entiende el nombre de Los Puertos o Els Portes, (por las curvas, claro).

El pequeño pueblo cuenta con un entorno privilegiado. Su aislamiento, que en otros tiempos endurecía las condiciones de vida, ha favorecido la conservación de sus bosques y de la red fluvial, los cuales han llegado a nuestros días en un óptimo estado ecológico. El río Cervol o de les Corses, los bosques de carrascas, y en especial, los robledales, son ejemplos de ambientes donde la flora y la fauna se han mantenido casi en su estado natural. Por ello, se respira aire puro y se puede disfrutar de agradables paseos, tanto dentro como fuera del núcleo urbano.

Sin embargo, el hombre también ha dejado su huella. Los alrededores del pueblo están llenos de márgenes de piedra seca, testimonio del esfuerzo de nuestros antepasados por cultivar hasta el último pedazo de tierra. Las acentuadas pendientes de las laderas del vall del Cervol (Valle del Ciervo) no permitieron ser trabajadas y hubo que nivelar el terreno inclinado para facilitar el cultivo.

Hoy en día aún son visibles.

La situación del pueblo no es casual. Ubicado en la confluencia del barranco de la Gatellera con el río, asegura la disponibilidad del agua. Su orientación, al sureste, hace que la luz del sol incida durante más horas del día. De este modo queda más protegido de los fríos invernales. Además, su posición estratégica -en medio de la ladera, bajo las murallas de roca natural-, detiene los fríos y fuertes vientos del norte.

El núcleo urbano de Vallibona está en la orilla izquierda del río, a una altura de 672 metros, sobre el nivel del mar. Ello hace que actué como un conector entre el resto de los municipios de la comarca.

La carta de población del pueblo data del año 1233, Con lo cual, cuenta con casi ocho siglos de historia. Su estructura está perfectamente adaptada a la topografía puesto que se han mantenido los elementos de la arquitectura popular.

Al poquito de llegar, un lugareño nos dijo que en el pueblo -aun siendo muy pequeñito- hay muchas casas:

-Hace muchos años vivían muchas personas, pero actualmente solo tiene 30 habitantes-. Remató.

ORIGEN DEL NOMBRE DE VALLIBONA

Para muchos lingüistas el nombre del pueblo proviene de la conjunción Vall – Ibona.

Ibona es el término aragonés para designar a los lagos pequeños de montaña de origen glaciar situados en los valles.

COMENZANDO A DESCUBRIR VALLIBONA

Entramos al pueblo y aparcamos el coche en la Plaça de Sant Antoni (Plaza de San Antonio).

La idea inicial era ir al mirador Vall del Cervol, para ver “la forma de España en Vallibona”.

Al mirador se puede ir en coche o a pie. Nosotros fuimos andando y tardamos media hora (ida y vuelta).

 

Ya en el mirador, de oeste a este y de norte a sur, se divisa:

 

-Coll del Topinet.

-La Ferradura.

-Tossal Gros.

-Mola de Cameta.

-Mola Espessa.

-Mola l´Escala.

-Les Argiles.

-Barranc de la Gatellera.

-Moles del Grau.

-Riu Cervol.

-El Mallol.

-Les escaletes de Sant Juan.

-Itinerari botànic.

-L´Assut.

-Les Eres Peironet.

 

Antes de recorrer el pueblecito, dimos prioridad a la ruta botánica.

De primeras hicimos una muy cortita (la señalización la tenéis a pocos metros de la entrada a Vallibona, a la derecha de la carretera).

A nuestro paso por ella encontramos tres atriles explicativos acerca de arbolitos, florecillas, hierbas, matas…  

Nota: la información de los atriles está en valenciano. La he traducido al castellano, y en alguno, he añadido más datos.

 

-ESPINO BLANCO (CRATAEGUS MONOGYNA)

 

El espino blanco es un arbusto caducifolio de madera dura, tallo espinoso y hojas lobuladas. Sus flores, que brotan en primavera, son blancas y densas. El fruto madura en otoño; es de color rojo (como un botón menudito) y comestible.

El espino blanco es típico de la montaña mediterránea húmeda.

 

Los frutos secos y las hojas de esta planta tienen propiedades medicinales. Se emplean para las personas que tienen problemas cardíacos y/o la presión arterial alta.

Con sus hojas tiernas se preparan ensaladas e infusiones.

Con la madera se realizan trabajos de tornería y talla.

 

-ENEBRO ROJO (JUNIPERUS OXYCEDRUS)

 

El enebro rojo es un arbusto que vive en la montaña media y es muy parecido al enebro negro, aunque se diferencian: el enebro rojo tiene un fruto de color anaranjado y sus hojas presentan dos líneas blancas, y el enebro negro tiene un fruto negro azulado y solo tiene dos líneas blancas. El fruto sirve de alimento a muchos animales.

 

La madera del enebro rojo, dura y resistente, se usaba en ebanistería y en algunas construcciones. Si se destila se obtiene el aceite de ginebra, muy utilizado antiguamente para tratar afecciones de la piel y curar catarros.

En la isla de Menorca (Baleares) elaboran la ginebra con los frutos del enebro rojo.

 

-PEGAJOSA (RUBIA PEREGRINA)

 

La pegajosa es una hierba que toma su nombre de la capacidad que tiene de pegarse a casi todas las texturas, gracias a unas pequeñas púas (en forma de gancho) que bordean las hojas. Esto le ayuda a propagar el fruto, el cual se pega al pelo de algunos animales. Las hojas se agrupan en pisos de cuatro hojas, o más.

La planta es típica de la montaña mediterránea.

 

La rubia peregrina tiene muchas propiedades: baja la presión arterial, es astringente y diurética, y va muy bien para curar resfriados. Los campesinos la conocen bien, puesto que es típica de los cultivos de secano, como el olivo. Si se arranca lo más probable es que al año siguiente salga con más fuerza.

 

Finalizada la pequeña ruta, y tras dar con el letrero informativo de la ruta principal, seguimos la indicación.

Antes bajamos a ver el cauce del río, que debido a las pocas lluvias, apenas traía agua.

 

Arriba, en el Paseo Florencio Pla Meseguer La Pastora, vimos a un señoruco. Estaba sentado en una de las numerosas fuentes que hay, fumando un puro.

-Señor, ¿Le puedo hacer una foto?-. Pregunté.

-Sí, sí. Claro-. Contestó con amabilidad. Y hablando un rato con él, acerca de la ruta botánica, me dijo:

-Baja las escaleras hasta el río y verás una fuente. Por allí está el inicio de la ruta.

-¿Está cerca?-. Volví a preguntar.

-Sí. Cruzáis el río y subís por el monte.

Y siguiendo los consejos del buen hombre, así hicimos.

 

Ya que cito el río, y debido a la importancia que tiene, os hablaré de él.

 

RÍO CERVOL

 

El río Cervol nace en un bello paraje de Morella, denominado l´Ullal Negre, y desemboca en el municipio castellonés de Vinaròs (Vinaroz), en el mar Mediterráneo. Su recorrido es de unos 56 kilómetros.

Desde el nacimiento hasta llegar a Vallibona, el Cervol pasa por Toll Blau (Charco Azul), Font de la Donzella (Fuente de la Doncella) y entra al término de Vallibona, donde sus aguas, encajonadas, comienzan a formar un accidental y pintoresco barranco.

El río recibe aportaciones de diferentes barrancos y fuentes. Al no estar regulado con presas o pantanos, representa un ecosistema de gran biodiversidad.

 

RUTA BOTÁNICA

 

La ruta botánica de Vallibona es un itinerario de dificultad baja de dos kilómetros de recorrido. 

Tal y como nos dijo el señor, la ruta inicia en la parte baja del pueblo, junto al río Cervol.

A lo largo del itinerario se puede apreciar la vegetación típica y la gran diferencia que hay entre el bosque de la ribera y el bosque de carrascas (o carrascales).  

Nota: además de esta ruta, y la pequeñita que hicimos al principio, se puede realizar una tercera, algo más larga.

 

Después de dejar a nuestras espaldas el Área Recreativa (pequeño espacio verde con bancos) cruzamos el río por una pasarela. Y enseguida, tal y como nos había dicho el señor -metidos de lleno en el bosque de la ribera-, vimos, a la derecha, una fuente de agua natural llamada Font Vella (Fuente Vieja).

Y no tardamos en ver el primer atril explicativo:

 

-CAÑIZO (PHARAGMITES AUSTRALIS)

 

El cañizo es la caña autóctona de los ríos mediterráneos. Es mucho más flexible que la caña común (arundo donax), resiste mejor la envestida del agua en los torrentes y no se rompe. Su flor es densa y sedosa; crece al final del tallo, desde finales de verano hasta principios de otoño.

El cañizo se ha usado tradicionalmente en la fabricación de cubiertos; y para enramar las tomateras.

 

-JUNCO COMÚN (SCIRPUS HOLOSCHOENUS)

 

El junco común vive en suelos muy húmedos, a la orilla de ríos y fuentes, formando los juncales. Su tallo, largo y verde (como un tubo), carece de hojas, y termina en una punta, de la cual brotan las flores. La inflorescencia, que aparece entre los meses de abril y julio, es redonda, marrón cuando sale y más negra a medida que va madurando.

 

Avanzamos unos metros: a la derecha se encuentran les escaletes de Sant Joan (las escaleras de San Juan), y a la izquierda la presa L´Assut (La Azud).

Azud -palabra de origen árabe que significa barrera- es una presa de reducidas dimensiones consistente en una pared transversal en el cauce del río. Su función es retener el agua en este punto para que aumente el nivel y pueda ser desviada para ser utilizada para el riego de huertos y molinos. 

 

Comenzamos a subir los peldaños empedrados de la escalera… 

Arriba el paisaje se transforma, apareciendo el bosque de carrascas, en todo su esplendor.

Y entre la arboleda y la vegetación leíamos en los atriles:

 

-SABORITJA (SATUREJA MONTANA)

 

La saboritja es una mata baja, muy aromática y áspera al tacto. Sus flores están cargadas de aceites esenciales, que son los que le dan propiedades medicinales y un intenso olor. En julio florecen unas flores blancas o ligeramente rosadas. 

La saboritja es una planta estimulante, digestiva y aperitiva. Se usa para poner las aceitunas y es igual o mejor antiséptico que el tomillo. 

 

-HIERBA HEPÁTICA (ANEMORA HEPATICA)

 

La hierba hepática es una planta pequeña, que siempre crece a la sombra y florece muy pronto -a veces en enero-, unas flores que pueden ser azules o blancas. 

La forma de sus hojas recuerda la del hígado (de ahí le viene el nombre). Antiguamente se creía que era buena para el hígado, pero a día de hoy se ha comprobado que no es así, aunque sí tiene otras propiedades medicinales, puesto que es diurética, cicatrizante y calma la tos. 

Consejo: la planta siempre hay que cogerla cuando la hoja está seca.

 

-MADROÑO (ARBUTUS UNEDO)

 

El madroño es un arbusto que puede llegar a hacerse árbol en puntos sombríos y con mucha agua. Es común que acompañe a los carrascales y no forma bosques por sí mismo. 

Las hojas del madroño son lustrosas, con el margen aserrado, y se mantienen en lo alto del árbol durante todo el año. Florece a finales de verano. Sus hojas se agrupan en ramilletes y tienen forma de cazoleta de color blanco.

 

Los frutos, denominados en Vallibona “ambròssuls” (“madroños”), son unas cerezas redondas grandes y rugosas, de color anaranjado tirando a rojo, con la pulpa naranja. Los “ambròssuls” tardan un año en madurar. Y es fácil ver, en otoño, frutos y flores, arriba y juntos en el mismo árbol. Cuando están bien maduros son comestibles, aunque contienen una buena cantidad de alcohol, por ello hay que comerlos con moderación. 

De hecho, la segunda palabra de su nombre científico (“unedo”), significa “comer solo uno”. 

 

-PINO CARRASCO (PINUS HALEPENSIS) 

 

El pino carrasco (o pino blanco) es el más resistente a la sequía y a las condiciones extremas. Es capaz de crecer en zonas extremadamente pedregosas, donde la escasez de agua no permite la plantación de otros árboles. No es demasiado apreciado por su madera, puesto que sus troncos son pocos rectos y tienen muchas ramas.

La madera del pino carrasco es muy dura y presenta gran cantidad de resina, lo que limita su uso para la carpintería. Aunque sí se utiliza para resinas y para quemar.

 

En este atril hay información del PINO NEGRO (PINUS NIGRA).

Allí mismo se alza un ejemplar.

 

-ROBLE (QUERCUS FAGINEA)

 

Este roble -roble carrasqueño o valenciano- es típico de los ambientes mediterráneos más húmedos. Abunda por todo el valle del río Cervol, y por sus dimensiones, hay que destacar los ejemplares de la ermita de Santo Domingo.

El roble es un árbol caduco, que aguanta la hoja seca en lo alto del árbol hasta bien entrado el invierno. Su fruto es una bellota, no tan grande como la de la encina. Hace unas estructuras denominadas “macarotes”, que aparecen cuando un insecto pone un huevo, y el árbol hace crecer esta estructura para recubrirlo. El insecto la aprovechará para proteger la larva y alimentarse. 

 

La hoja del roble, gracias a su excelente calidad, se utilizaba para hacer vigas en antiguas construcciones, pero el hecho de que los pinos crezcan con rapidez ha hecho que tradicionalmente se favorezca la presencia del pino, que resultaba más rentable. A día de hoy, dado que el uso de la madera ha disminuido considerablemente, el roble comienza a recuperar su territorio.

 

En este punto de la ruta botánica -igual que en otros, algo más adelante- Carlos y yo paramos para ver y fotografiar la bonita panorámica que ofrece el pueblo de Vallibona. 

 

Continuamos. Bajo nuestros pies el crujir de la hojarasca se unía al resto de los ruidos del bosque. 

Y allí, rodeados por los árboles y por el colorido del bosque, leímos en los atriles:

 

-OLMO DE MONTAÑA (ULMUS GLABRA)

 

El olmo es un árbol de copa clara, con hojas grandes y ásperas, que caen en otoño. Su fruto, que madura a finales de abril, es una semilla envuelta en una membrana que facilita la dispersión, gracias al viento.

 

No es muy frecuente, y aparece en hondonadas húmedas y sombrías, por lo que se mezcla con el arce, el roble, el madroño, etc.

 

En cuanto a los usos, su hoja, muy dura, se aprovechaba para hacer herramientas e instrumentos musicales; carros y embarcaciones. Las hojas se cortaban y servían de forraje al ganado, sobre todo en lugares secos de poco pasto estival.

Es más forestal que el olmo negro, que vive asociado a los bosques de ribera. Por ello se le denomina olmo de montaña.

 

-ARCE BLANCO (ACER CAMPESTRE)

 

El arce blanco se diferencia del olmo común por las hojas (las del arce blanco tienen los lóbulos marcados y estrechos). Su fruto, asimismo, es diferente: el arce común forma un ángulo cerrado, mientras que las alas del fruto del arce blanco son abiertas, formando un ángulo de 180 grados. 

El arce blanco florece en primavera y los frutos maduran en otoño.

El árbol es de dimensiones medianas, mucho menos abundante que el arce común. La madera es muy apreciada, de grano fino y coloraciones rojizas y/o rosadas; dura y buena para trabajar, ya que no se daña. Se utilizaba, principalmente, para fabricar piezas pequeñas, (por ejemplo, mangos).

 

-ARCE (ACER OPALUS SUBSP. GRANATENSE)

 

El arce es una arbusto de corteza gris y lisa. Las ramitas jóvenes son de color rojo. Sus hojas, opuestas y palmadas, son muy llamativas en otoño, puesto que presentan coloraciones que van del verde al rojo intenso, pasando por el amarillo y el naranja. Esta bella gama de tonalidades hace que sea muy apreciado como árbol ornamental. 

 

El arce florece en primavera y las sámaras maduran en otoño. 

Nota: las sámaras son los frutos. Nacen en pares enfrentados con el ala que forma un ángulo de 90 grados. Su forma favorece la dispersión por el viento.

 

Su madera, de grano muy fino, es muy apreciada por los carpinteros; y es un buen combustible.

La planta vive en zonas sombrías y húmedas y acompaña, muchas veces, a los bosques de roble valencianos y a los carrascales.

 

-DURILLO (VIBURNUM TINUS)

 

El durillo, conocido como laurel salvaje, laurentino o marfull, es un arbusto muy vistoso, sobre todo desde finales de invierno hasta principios de primavera, que es cuando está más florido. Tiene unas florecitas pequeñas, blancas, que se agrupan formando grandes sombrillas que alegran la montaña cuando el resto de plantas todavía no ha florecido. El fruto madura en verano. Es una baya de color azul intenso, que además, es tóxica. Sus hojas, perennes, son grandes, duras, peludas y relucientes, parecidas a las del laurel.

 

El durillo vive en los carrascales; y le gustan los terrenos más frescos, como los bordes de los barrancos.

 

En cuanto a los usos, es muy común ver alguna de sus variedades en jardines y parques, puesto que es muy ornamental, gracias a la vistosidad de las flores. Aunque se desaconseja por su toxicidad, los frutos se utilizaban como purgantes.

 

-RUSCO (RUSCUS ACULEATUS)

 

El rusco es una mata verde oscura todo el año, que suele acompañar a la carrasca y es típica de los bosques mediterráneos. 

De este pequeño arbusto salen tallos florales, tanto femeninos como masculinos. El fruto, del tamaño de una cereza y de color rojo brillante, solo aparece en los pies femeninos. 

 

Tanto el fruto como las flores salen directamente del centro de unas estructuras que aparentan ser hojas, pero que en realidad son tallos. El fruto nunca sale de una hoja, siempre lo hace del tallo. 

 

El rusco es una planta muy vistosa cuando fructifica y se ha aprovechado para hacer guarniciones navideñas, pero hay que tener en cuenta que el fruto es tóxico. También tiene algunas propiedades medicinales, puesto que ayuda a mejorar la circulación venosa. Los tallos jóvenes, hervidos previamente para quitar la amargura, se pueden comer, bien en tortilla o cocinados como si fueran espárragos.

 

-LABIÉRNAGO DE HOJA ANCHA (PHILLYREA LATIFOLIA)

 

El labiérnago de hoja ancha, labiérnago negro o agracejo, es un arbusto que, a simple vista, se puede confundir con el aladierno (rhamnus alaternus), más conocido en esta zona de Valencia como coscollina o aladierno falso. Vive acompañando a los carrascales sombríos, formando parte de su sotobosque. Tiene unas hojas duras y verdes a ambos lados, normalmente dentadas.

 

Por su proximidad al labiérnago u olivilla (phillyrea angustifolia) se confunden fácilmente (juntos se pueden ver ejemplares híbridos, de hojas más pequeñas y lisas).

Su hoja es muy apreciada como combustible por hacer un carbón excelente. El fruto, de color rojo cuando está maduro, es un buen alimento para los pájaros.

 

ENCINA (QUERCUS ILEX)

 

La encina (carrasca, chaparra o chaparro) es un árbol, que a veces, toma formas diferentes debido a la acción del hombre. Al rebrotar de cepas, desde siempre se ha aprovechado para hacer leña. Las hojas son duras y endurecidas, con el reverso blanquecino por la presencia de pelos microscópicos que ayudan a retener la humedad durante más tiempo. Brota en primavera y cambia las hojas hacia el mes de agosto, sin que se haga evidente, porque caen sin cambiar de color. Los frutos son las bellotas, apreciadas, según la subespecie, por alimentar a los cerdos.

 

-COSCOJA (QUERCUS COCCIFERA)

 

La coscoja (chaparro, chaparra, carrasco, carrasca, carrasquilla o carrasquizo) es un arbusto rastrero que acompaña a la encina en su sotobosque. Al ser de la misma familia también hace bellotas. Las hojas no tienen pelos en el reverso y son más punzantes, a fin de evitar ser comidas por herbívoros. 

 

-HELECHOS DE ENCINAR: 

 

HIERBA DEL CORDÓN NEGRO (ASPLENIUM)

HIERBA PIGOTERA (POLYPODIUM VULGARE) 

HIERBA DORADA (CETERACH OFFICINARUM)

 

El helecho es una planta, que según la especie puede ser un arbusto o un árbol.

Sus hojas, llamadas fronda o fronde, tienen forma lanceolada (como la punta de una lanza) y están provistas de una generosa nervadura, unida entre sí por la base.

La planta crece en lugares húmedos y se reproduce por esporas.

Deciros que el helecho es mi planta favorita.

 

En este punto de la ruta botánica, como ya adelanté, volvimos a parar (por enésima vez) para disfrutar de las vistas al pueblo.

Y allí, leímos en el último atril:

 

-SAUCE GRIS (SALIX ELEAGNOS)

 

El sauce gris o sarga es un arbusto típico de los ríos mediterráneos, donde sobrevive debido a su gran flexibilidad. Cuando el agua baja con fuerza, sus ramas, delgadas y flexibles, se pliegan sin romperse. Cuando las aguas se calman vuelven a su posición original.

 

Las hojas de la sarga son estrechas, con pelos blancos microscópicos al reverso que le dan un color blanquecino. Al ser un arbusto caduco pierde las hojas en otoño y toma una coloración rojiza y/o rosada, que contrasta con el entorno y le hace muy visible. Florece de febrero a abril.

 

Tradicionalmente, se ha usado para confeccionar cestería, puesto que sus ramas son ideales para este tipo de trabajos.

 

Finalizada la ruta botánica cruzamos de nuevo el río y nos perdimos por las empinadas y estrechas calles del pueblo para recorrerlo de izquierda a derecha y de arriba abajo. 

 

Mientras recorríamos Vallibona -en la calle El Planet,- nos topamos con un poste con indicaciones, que en realidad es el Centro Geográfico Urbano.

Y no muy lejos del Centro Geográfico Urbano (qué ironía, en Vallibona todo está cerca), se encuentra la Plaza del Mirador. En ella, obviamente, hay un mirador llamado Mirador de la Placeta o del río Cervol.

Desde el mirador se divisa:

 

-El Turmell.

-Fonteta Fernàs.

-La Ferradura.

-Tossal Gros.

-Font del Fideve.

-Camí del Davant.

-Mola de Cameta.

-GR-7.

-Itinerari botànic.

-Riu Cervol.

 

PUNTOS DE INTERÉS TURÍSTICO – CENTRO HISTÓRICO DE VALLIBONA

 

  1. Oficina de Información y Turismo.
  2. Ayuntamiento. Edificio de interés arquitectónico.
  3. Antiguas Escuelas – Museo Antiguos Oficios – Sala de Exposiciones. En el museo se puede ver cómo era la vida en Vallibona en los últimos siglos.
  4. Iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen – Campanario mudéjar – Centro de interpretación techumbre medieval.
  5. El Portal. Testimonio de arte gótico urbano.
  6. Antigua Prisión – Centro de interpretación “del Carboneig”.
  7. Antiguo Hospital (Casa de los pobres). Actualmente funciona como local multiusos.
  8. Lavadero público.

 

IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

 

La iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen (o parroquia de La Asunción de María) es el edificio más representativo de Vallibona, y por ello, merece un apartado.

 

Nombre oficial: Esglesia parroquial de l´Assumpció de la Mare de Déu.

 

La iglesia de Vallibona es de origen medieval.

La noticia más antigua que se tiene de ella data del año 1279. Aunque fue construida en el siglo XIV, con traza románica tardía, siguiendo el modelo típico de la influencia catalano-aragonesa con huellas mudéjares.

 

Su estructura es de una sola nave rectangular de poca altura, con capillas entre contrafuertes y estructura de arcos diagrama y techumbre de madera con una significativa decoración policromada (tallada y dorada).

 

A principios del siglo XVIII se remodeló, basándose en elementos barrocos, incorporando una vuelta de luneta a la estructura del templo. Uno de los trabajos está en el coro alto, recubierto de potentes esgrafiados de rica iconografía con policromada azul y blanca. De gran interés es una de las capillas en el lateral de la epístola que se cubre con una singular cúpula de lunetas en su arquitectura.

Nota: la iglesia es un notable ejemplo de templo de los llamados de “Reconquista” (estilo gótico valenciano que se reviste de barroco en el siglo XVI).

 

El elemento arquitectónico que más destaca es su techumbre de estilo mudéjar.

 

La iglesia tiene dos entradas. Dentro hay un importante, interesante e histórico órgano musical eclesiástico del siglo XVIII de indudable valor artístico, siendo uno de los pocos que aún subsisten en la diócesis de Tortosa.

Nota: el municipio castellonés de Vallibona pertenece a la diócesis de Tortosa, en la provincia catalana de Tarragona.

 

La construcción del órgano acabó en 1791, año en el que comenzó a funcionar. Y estuvo funcionando hasta mediados del siglo XX. En la actualidad no está en condiciones, lo que imposibilita poder disfrutar de su maravilloso sonido.

 

Desde agosto de 2017, la capilla de la Comunión de la iglesia alberga el centro de interpretación techumbre medieval (museo de la antigua techumbre medieval).

 

Fue declarada Bien de Interés Público (BIP) Patrimonio histórico de España.

 

CARBONERO: OFICIO HISTÓRICO DE VALLIBONA

 

La explotación del carbón en Vallibona tuvo gran importancia pues fue desarrollada por sus habitantes hasta la década de los años 70 del siglo pasado.

 

En la población, el oficio de carbonero estaba muy extendido, por ello en casi todas las familias contaban con un miembro trabajando en él.

 

Cuando los carboneros llegaban al bosque, lo primero que hacían era construir una barraca.

La barraca era una especie de caseta, que hacía la función de refugio.

 

Construida la barraca los carboneros cortaban la leña que usarían para hacer el carbón. La leña, normalmente, era de carrasca, por ser la más consistente. Después, preparaban el “seti” (lugar donde se realizaría la carbonera).

Ya con la leña y el “seti” realizaban la carbonera, que podía ser de dos tipos: redonda o “manduria”.

 

Una vez montada la estructura de la carbonera se le prendía fuego; y se tapaba con hojas, ramas y tierra para que la combustión fuera incompleta (es decir, sin oxígeno). Cuando el carbón estaba quemado la carbonera se desmontaba y se dejaba enfriar para, más tarde -con ayuda de animales-, trasladarlo a los camiones.

 

En nuestros días el carbón es un combustible caído en desuso puesto que hay otras opciones más cómodas y eficaces.

 

Para que el oficio del carbonero no caiga en el olvido, el edificio de la antigua prisión medieval de Vallibona se restauró y habilitó para acoger el centro de interpretación “del Carboneig”.

 

Por último, añadir que, a finales de 2017 se barajó la posibilidad de homenajear el oficio del carbonero. El diseño es obra de Jaume Gual.

En el monumento se ve la silueta de un hombre trabajando en una carbonera, del mismo modo que se hacía antiguamente.

(No sé si el proyecto prosperó.

Nosotros, desde luego, no vimos la obra dedicada al oficio del carbonero).

 

ERMITAS DE VALLIBONA

 

Todos los pueblos valencianos tienen una ermita, y Vallibona no es una excepción. De hecho, en el término municipal hay dos:

-Ermita de Sant Domingo o Sant Domènec (Ermita de Santo Domingo).

-Ermita de Santa Àgueda (Ermita de Santa Águeda).

 

La ermita de Santo Domingo se encuentra a poco más de 10 kilómetros de distancia del pueblo de Vallibona -al oeste, yendo hacia Rossell (Rosell)-, próxima a Mas de Miguel, y enmarcada en un precioso paraje a 600 metros de altitud, junto al barranco de Santo Domingo.

La ermita es un edificio de interés arquitectónico que funciona como una posada.

 

La ermita de Santa Águeda se encuentra al sudoeste, a poco más de 7 kilómetros de distancia del pueblo de Vallibona. Y se alza en un cerro de la sierra de Santa Águeda -antaño se llamaba Avinsilona-, a 1175 metros de altitud.

La ermita está considerada como uno de los mejores exponentes del estilo románico de “Reconquista”.

 

LEYENDAS DE VALLIBONA: LOS SIETE HERMANOS Y LA PASTORA

 

LA LEYENDA DE LOS SIETE HERMANOS

 

Cuenta la leyenda que en el año 1347 una intensa epidemia de peste asoló el pueblo de Vallibona, el cual se quedó casi sin habitantes, y sin ninguna mujer joven.

Para evitar que quedara deshabitado, siete hermanos fueron en busca de esposas al pueblo turolense de Peñarroya de Tastavins (o Pena-Roja de Tastavins). Y en él, encontraban siete mujeres que aceptaron casarse con ellos.

Todos, los siete chicos y las siete mujeres aragonesas, partieron hacia Vallibona.

Y los catorce lograron repoblar el pueblo.

 

Para recordar el hecho histórico -y el gran acto de amor-, cada siete años, el día siguiente a la Ascensión, se celebra el camino de la rogativa de la Mare de Déu de la Font.

La rogativa es una muestra de agradecimiento del pueblo de Vallibona al municipio de la provincia de Teruel.

 

El camino de la rogativa inicia en el centro del pueblo. Continúa junto al barranco de la Gatellera, se desvía hacia el Mas de Grau y sigue por el Mas de Prats. Continúa por la Caseta els Bous, en el pequeño municipio castellonés de Castell de Cabres, y recorre la sierra de las Albardas y atraviesa el barranco del Avellanar, por el puerto del Quinto, hasta la aldea de Coratxà (Corachar).

Desde la aldea se continúa ascendiendo hasta la cima de San Jaime (a 1280 metros de altura), donde hay unas impresiones vistas panorámicas. Y se inicia un vertiginoso descenso hasta Pena-Roja, tomando como referencia las rocas del Masmut.

Se entra al municipio turolense por el puente Xafar, se cruza el núcleo urbano para descender al santuario de la Mare de Déu de la Font (o santuario de Nuestra Señora de la Fuente).

El camino de regreso se hace por el pequeño municipio castellonés de Herbés y por el río de Castell de Cabres.

 

En la entrada de la calle del Portal hay una placa de cerámica dedicada a la devoción que tienen en Vallibona a la Mare de Déu de la Font.

Y en el “Perxi” de la iglesia hay otra placa con su imagen, donde reza el hermanamiento entre los pueblos de Vallibona y Peñarroya de Tastavins.

Como curiosidad, añadir que, con la imagen se diseñó un matasellos conmemorativo, que representa la rogativa de los pueblos hermanos.

 

LA LEYENDA DE LA PASTORA

 

En Vallibona, a 1 de febrero de 1917, en el Mas de La Pallissa -una casa de pastores-, nació un bebé, una criatura que no tenía definidos los órganos sexuales.

Por haber nacido con la condición de persona intersexual (hermafrodita), sus padres, que ya tenían dos hijas y deseaban un hijo varón, le inscribieron en el registro civil como mujer, poniéndole el nombre de Teresa Pla Meseguer. Porque, aun deseando un varón, les pudo más el afán de protegerle, no solo de los infortunios, sino también para evitar que, llegado el momento, tuviera que hacer el servicio militar.

 

Teresa, al parecer, solo fue 15 días a la escuela, ya que el pastoreo le ocupaba casi todo el tiempo. Aparte, y debido a su aspecto físico, muy masculino, fue objeto de burlas que le incomodaron. Ello hizo que se alejara de las gentes, refugiándose en los montes, con la única compañía de los animales.

 

Refugiada en los montes de Vallibona, La Pobla de Benifassà, de Rossell y de toda la comarca, donde se enfrentó a la dureza de los inviernos, aprendió a sobrevivir con lo puesto.

A su soledad y a las condiciones duras y mínimas de la vida había que añadir el hecho de tener que vivir bajo una identidad, la de mujer, que no había elegido, por haberle sido impuesta.

 

El 17 de julio de 1936 estalló la guerra civil española. Pero a Teresa, alias La Pastora, que aún tenía 19 años de edad y era una persona muy fuerte, no le afectó.

Sin embargo, y sin buscarlo, se vio en medio de la batalla campal formada por dos bandos: el de la Guardia Civil -a las órdenes del régimen franquista-, y el de los maquis, una agrupación guerrillera antifranquista.

Fue entonces cuando La Pastora se unió a la agrupación guerrillera de los maquis y dejó de ser Teresa (Teresot o Tresa), para convertirse en Florencio o Durruti.

 

Florencio -fusil en mano-, anduvo durante veinte meses por las montañas de la comarca aragonesa del Maestrazgo (sita al este de la provincia de Teruel), como miembro del XXIII Sector de la Agrupación de Guerrilleros de Levante y Aragón (AGLA). 

Al tiempo, sus compañeros de guerrilla pasaron a Francia y Florencio se quedó en Andorra, donde se dedicó a cuidar del ganado en dos masías y al contrabando de tabaco y nailon.

 

En 1960 Florencio fue capturado en Andorra y entregado a las autoridades españolas, quienes le acusaron de haber cometido delitos graves, entre ellos haber matado a veintinueve personas. 

Aunque la realidad es otra: La Pastora no cometió ninguna de las atrocidades que se le atribuyeron. Y queda patente que durante la época de la dictadura franquista sufrió numerosas humillaciones.

 

Tras ser condenado a pena de muerte, la pena se conmutó, por lo que pasó 17 años en prisión. 

Pero su verdadera condena no fue esa, sino la de tener que vivir con una identidad que no le correspondía.

Con los años, y tras una larga lucha, logró figurar en el Documento Nacional de Identidad con el sexo con el que siempre se había identificado: el masculino.

 

El 1 de enero de 2004, Florencio, La Pastora, falleció en Olocau (municipio valenciano perteneciente a la comarca de Campo de Turia).

 

Como toda leyenda -que mezcla realidad con ficción-, a La Pastora no le hizo justicia. Porque vivió una vida, que en sus propias palabras “empezaba por la mañana y acababa por la noche”. Luchó por hacer realidad su sueño. Y fue una persona muy querida por todo aquel que la conoció. 

 

Y así lo constatamos Carlos y yo, pues de camino al mirador del valle de Cervol nos cruzamos con un señor muy mayor, el cual, tras darnos los buenos días, nos hablaría de La Pastora en los siguientes términos:

-Llevaba unos faldones hasta aquí de largos-. Dijo señalándose la pierna-. Así, hasta los tobillos. En los últimos años andaba por el pueblo. Yo la conocí en persona. Murió en el 2004. No se metía con nadie, todo el mundo la quería. Era muy buena mujer.

El anciano conocía muy bien la historia de La Pastora. Y si algo me llamó la atención fue que se refirió a Teresa-Florencio con el género femenino.

 

La historia de La Pastora fue plasmada en la novela de la filóloga y escritora española Alicia Giménez Bartlett, Donde nadie te encuentre. 

La novela obtuvo el Premio Nadal en 2011. 

Un año antes (2010), se publicó el libro Teresa/Florencio Pla Meseguer “La Pastora” Del monte al mito.

Autor: José Calvo Segarra.

 

El grupo de música español Ebri Knight le escribió y dedicó la canción titulada Pastora.

Por Carolina Olivares Rodríguez.

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